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A través de imágenes comparativas de Google Earth constatamos como la desigualdad social se manifiesta tajantemente en los espacios físicos que habitan integrantes de una misma población.

La desigualdad de recursos, de oportunidades, y de calidad de vida, entre miembros de una ‘misma’ población es un fenómeno que caracteriza a la mayoría de las sociedades contemporáneas. Y su intensidad es tal que empapa la forma de vestir, los estilos de vida, y los espacios físicos.

Aprovechando la tecnología de Google Earth, Tim de Chant llevó a cabo un ejercicio bastante interesante que publicó en su blog Per Square Mile: se trata de contrastar imágenes de barrios acomodados y barrios marginados dentro de una misma ciudad. La diferencia entre unos y otros espacios es insolente. Por un lado vemos zonas arboladas, con inmuebles ‘estratégicamente’ organizados y separados entre si por una distancia relativamente grande. Al otro extremo vemos hogares grises, representados por diminutos pixeles que se esparcen caóticamente alrededor de una zona estrechamente definida, como si se tratase de pequeñas orgías de concreto que se encuentran a años luz de las vistosas tendencias eco-urbanísticas.

Y aunque ciertamente no necesitamos confirmar el pésimo diseño socioeconómico en el que nos encontramos inmersos, cuyo mayor pecado sea tal vez la flagrante desigualdad de recursos entre unos y otros, lo cierto es que no por ello este ejercicio resulta menos perturbador, una pieza memorable de la estética del desequilibrio.

Si alguien desea enviarme las muestras comparativas entre barrios de la ciudad, para actualizar esta publicación agregándolas, se los agradeceré (además, puede resultar una experiencia socioterapéutica para hacer conciencia sobre como este fenómeno que seguramente también se manifiesta en nuestras respectivas ciudades).

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