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Es de fama que las ciudades inglesas están minuciosamente vigiladas por el sistema de CCTV que incluye miles de cámaras que monitorean la vida cotidiana en las urbes del país. Sin embargo, se registró un caricaturesco caso en el que la avida vigilancia de las fuerzas policias británicas, en su afán por detectar cualquier anomalía o persona sospechosa, se auto-ridiculizó memorablemente.

Un operador de cámaras en la ciudad de Sussex, reportó a un policía encubierto la presencia de un sujeto “actuando sospechosamente” cerca de donde el “falso civil” hacia guardia. El oficial se aprestó a ir en busca de esta persona, la cual según el operador de cámaras “ya había visto el mes pasado” y advirtió “que era rápido y escurridizo”. Pero entonces, cuando el policía, que simultáneamente era un presunto criminal, se acercaba a su objetivo, este parecía imposible de alcanzar mientras que el operador reportaba un comportamiento aún más alarmante por parte del sospechoso.

Tras veinte minutos de emocionante persecución, un sargento que ingresó a la sala de cámaras, desde la cual el operador monitoreaba al sospechoso, identifico al presunto criminal como el propio agente que lo perseguía. es decir, el policía encubierto se estaba persiguiendo así mismo.

Y aunque nos encantaría cerrar esta nota con una pincelada de sarcasmo sobre el concepto de la vigilancia policiaca, lo cierto es que el episodio es en si tan cómico, que mejor guardaremos silencio.

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