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¿A qué sabe el universo? Astrónomo escocés radicado en Chile ofrece una prueba al combinar vino con un meteorito caído del cielo.

Las posibilidades de la enología parecen infinitas si se toma en cuenta que aun los elementos más nimios afectan el sabor último que tiene determinado vino. El suelo, las barricas, el clima, son solo algunas de las muchas variantes que dan a dicha bebida un sabor único en casi cada botella.

Sin embargo, nunca se había oído de alguien que adicionara un gusto cósmico al vino, cualidad a todas luces sorprendente con que Ian Hutcheon ha conmocionado al mundo de la vitivinicultura.

Hutcheon dirige el Centro Astronómico Tagua Tagua en Chile y decidió unir esta pasión por el avistamiento de la bóveda celeste con otra de sus aficiones no menos queridas: la cata de vino. El resultado de dicho maridaje fue la creación de “Meteorito”, una cosecha en la que el científico maduró pedazos de un cuerpo rocoso caído del cielo hace casi 6000 años en pleno Desierto de Atacama.

Este escocés radicado en Chile desde hace 14 años promociona ahora el “Cabernet Meteorito 2010″ en estos términos: “Al probar este vino estás degustando elementos de los orígenes del Sistema Solar. Es muy robusto, de buena calidad”. Agrega además que esta es una oportunidad al alcance de cualquiera para probar el sabor del universo por medio de un buen vino.

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