Etiquetas

,


Una historieta muestra como Mickey, el ratón más famoso del mundo, consumió y traficó speed cuando esta substancia era legal y socialmente aceptada.

La edición de una historieta de Disney, fechada en 1951, muestra como Mickey Mouse se convierte en un traficante de Peppo, en ese entonces el nombre comercial de lo que hoy conocemos como speed. En la aventura Mickey, después de probar las mieles de la metanfetamina, y de convidarle a su amigo Goofy, decide firmar un contrato con el proveedor de Peppo para traficar esta droga psicoactiva, por lo cual es enviado a África.

Este comic nos promueve interesantes reflexiones en materia de cultura y sociedad. Por un lado es curioso ver el manejo de los medios mainstream en torno a una substancia que hoy esta completamente satanizada, pero que en ese momento, como aún no era parte de la agenda de prohibición del gobierno, se trataba con “inocencia comercial” incluso promoviéndose a través de un producto destinado a un público infantil.

Y más allá, es interesante comprobar la capacidad que tienen los medios para asignar valores culturales a substancias esencialmente neutrales. Es decir, si partimos del hecho de que toda materia es intrínsecamente neutral y su carácter depende del uso que se le da o del peso simbólico que se le adjudica, los objetos y en este caso las substancias psicoactivas, son satanizadas o promovidas de acuerdo a agendas que poco tienen que ver con su esencia. Si no estas de acuerdo, pregúntale a Mickey Mouse, a JK Keneddy, o a Marylin Monroe, el inocente amor que profesaban al speed en aquellos tiempos que era una substancia socialmente aceptada.

Anuncios