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Inventor de microscopios para escuchar el sonido de las bacterias, de un código para insertar poesía griega en microorganismos, Joe Davis quizás será mejor recordado por su emisión de poesía vaginal al cosmos

Conjugando la ciencia con la poesía como pocas veces hemos visto, hace algunos años el indomable académico de MIT, Joe Davis, transmitió las contracciones vaginales – una síntesis sonora– de unas bailarinas de ballet a las estrellas. He ahí algo interesante para que los extraterrestres estudien, o simplemente para deleitar a las entidades astrales que hipotéticamente podrían estar escuchando las emanaciones de la “Perla Azul”… Algo ad hoc para representar la naturaleza femenina de nuestro planeta ante los escuchas galácticos.

Ahora la vida de este polémico artista, inventor y académico es el tema de un nuevo y fascinante documental, Heaven + Earth + Joe Davis en el que podemos apreciar su obra –y recalar en este sublime episodio de poiesis vaginal cósmica.

Joe Davis era un artista y mecánico de motocicletas de Mississippi cuando llegó hace 30 años al Centro de Estudios Visuales Avanzados de la Universidad de MIT, exigiendo hablar con el director. Después de aventar los objetos que estaban sobre el escritorio de la recepcionista y sacudirse a la policía, Davis salió con un puesto académico, el cual  le duró más de una década.

Considerado por algunos como un genio y por otros como un charlatán, el director Peter Sasowksy explora en su película la extraña personalidad de Davis, revisitando sus proyectos más interesantes.

Razonando que las bacterias participan en actividad que produce frecuencias audibles, pero que no sabemos cómo suenan sólo porque nadie se ha tomado la molestia de escuchar, Davis inventa un microscopio láser que le permite distinguir a una especie de crustáceos conocida como Artemia de unos paramecios por el sonido que producen, de la misma forma que puedes diferenciar entre una oveja y una vaca por sus vocalizaciones.

Muy bien, ¿pero a quién le importa? Davis luego demuestra su microscopio láser óptico en una exhibición en Lisboa, donde convence a una joven modelo a que se desnude solo cubierta de miel y polvo dorado –presumiblemente para su propia protección. Luego usa su aparato para proyectar el sonido de su corazón y de su respiración a una audiencia embelesada.

El proyecto que más interés ha generado sin duda es su transmisión de las contracciones vaginales de una bailarinas de ballet al espacio. A mediados de los 80, Davis manifestó su preocupación de que no se había enviado ninguna imagen que representara la ganitalia humana al cosmos.

Para hacer esto, Davis construyó un detector de contracciones vaginales con un transductor hipersensible (las contracción más rápida detectada fue de 0.8 hz). Se uso también un software de música electrónica para generar en tiempo real la contraparte armónica de las contracciones vaginales hasta que la frecuencia se empatara con una de las frecuncias únicas que se encuentran en el idioma inglés.

Estos sonidos fueron emitidos desde el Millstone Hill Radar de la Universidad Tecnólogica de Massachusets en 1988 hacia las estrellas Epsilon Eridani y Tau Ceti.

Pocos minutos después de la transmisión de las contracciones vaginales, la Fuerza Armada de Estados Unidos, que tenía jurisdicción sobre las instalaciones, interrumpió el proyecto –que Davis bautizó Poetica Vaginal. Sin embargo, los sonidos vaginales que pudo enviar debieron de haber llegado a Epsilon Eridani en 1996 y a Tau Ceti en 1998 (y alguna de las bailarinas podría decir con propieda que “su vagina suena en las estrellas”. La transmisión vaginal interestelar, sentó un claro antecedente del proyecto de Jonathon Keats de transmitir “pornografía para excitar a Dios”. Y por otra parte tal vez deleitando el eros de minuciosos científicos extraterrestres.

Entre sus otras invenciones, Davis ha construido un radio hecho de bacterias y un avión alimentado por ancas de rana. Desarrollo también un “supercódigo”: un silencioso e inerte código genético para embeber poesía griega al ADN de moscas de ojos blancos y la imagen de la Vía Láctea a la oreja de un ratón –haciéndonos reflexionar sobre la posibilidad de que entidades más evolucionadas transmitan imágenes y símbolos a nuestra propia mente consciente o subconsciente. ¿Acaso algunos arquetipos o las visiones psicodélicas que parecen estar codificadas en ciertas plantas son transmisiones embebidas por entidades celestiales?

En el 2008 Davis recibió una beca de la Rockefeller New Media Fellowship para desarrollar un arma láser alimentada por rayos que, según él podría, salvar al planeta de un impacto asteroide letal.

Jugando entre el arte y la ciencia con irreverente alegría, Davis nos recuerda lo maravilloso y extraño de vivir en una nave planetaria que se mueve sobre el (mayormente desconocido) espacio cósmico a una enorme velocidad.

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