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Una anécdota clásica, y tal vez ficticia, en toda discusión acerca de la poco genuina generosidad de este ícono del por “sofisticado”, refiere a un concierto de U2 durante el cual nuestro héroe fallido alienta al público a aplaudir. Una vez que el foro completo esta aplaudiendo al unísono Bono grita “Cada vez que aplaudo un niño de África muere”. De pronto, y antes de que los fanáticos pudiesen reaccionar celebrando el discurso de su ídolo, se escucha una voz que grita “Entonces deja de aplaudir imbécil”. Más allá del carácter cómico de esta historia, lo cierto es que refleja en buena medida el contradictorio alarde del irlandés en torno a su discurso y sus acciones.

En otra extraña manifestación de su bipolaridad, resulta que Bono se ha autovangloriado por el rol político que ha desempeñado en su natal Irlanda, donde supuestamente ha contribuido ha promover alianzas políticas y mitigar la histórica violencia interreligiosa. Además, ha incentivado a que el gobierno de este país realice cuantiosas donaciones a otra iniciativa de la cual es un portavoz Millenium Development. Pero simultáneamente mueve la operación financiera de su banda, U2, a Holanda para evitar el estricto régimen fiscal irlandés, en un gesto de diplomática evasión y genuino desinterés por contribuir con la economía local, y así acumular mayores ganancias no obstante que su banda es uno de los proyectos musicales más rentables de las últimas décadas.

Pero esta no es la primera vez que Bono recurre a prácticas cuestionables, e incluso opuestas, como desfasado complemento a su mesiánico discurso de celebridad salvadora. Con anterioridad hemos reportado en Pijama Surf algunos de estos casos. Por ejemplo, el haberse pronunciado públicamente en contra de la descarga libre de música en internet a petición de las grandes disqueras, o el hecho de que su marca de ropa para incentivar la producción en África sea manufacturada en China. También denunciamos que a pesar de su ya famoso discurso ecologista Bono, al igual que otras celebridades humanitarias, generan mayor contaminación con sus lujosos estilos de vida que miles de miembros de la sociedad civil juntos.

Pero tratando de ser un poco objetiva, la autora que firma esta nota, reflexiona sobre cuáles pueden ser las causas que motivan este comportamiento de Bono. Es realmente este tipo un Lord malvado que encarna sombrías causas emitidas desde los más altos niveles de poder? ¿Habra inocentemente confundido el papel del mítico heroe Robin Hood quien tomaba de los ricos para dar a los pobres, y ahora se dedica a tomar de los ricos para el hacerse aún más rico? ¿O más bien se trata, simplemente de un sociópata profundamente afectado por desplantes patológicos de un ego todavía mayor a la huella de carbono que deja su pretencioso lifestyle?

Ni hablar, lo único que me queda claro es que cuando Bono aplaude… un niño en África muere.

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